viernes, abril 09, 2010

Criatura de la Noche (Låt den rätte komma in)


Criatura de la Noche es muchas películas a la vez, dirigida por Tomas Alfredson y basada en el libro de John Ajvide Lindqvist (quien también escribió la adaptación para la película) es horror, romance, drama y thriller. Es la historia de Oskar, un niño de doce años foco de burlas y abusos de parte de sus compañeros de clase y que vive en los suburbios de Estocolmo de principio de los ochenta.


Es también una historia de vampiros, de uno en particular, Eli, un personaje que escapa a todos los prototipos y desafía todos los patrones de criaturas nocturnas a los que nos hemos acostumbrado últimamente. Apelando mucho y de manera muy inteligente a la observación del espectador, a medida que la película avanza el director va dejando entrever sórdidas historias que descubren lo más oscuro del ser humano, pero que el protagonista ignora en su ingenuidad.

Lejos de las congregaciones, de las hordas de dientudos monstruos y de las largas cabelleras y disfraces estilo medieval, el invierno sueco de hace treinta años es el escenario de una relación tan inocente como crédula, mutualismo per se, lleno de un romanticismo ingenuo por parte de Oskar que a ratos colma de delicadezas la narración, una ternura que se ve brutalmente interrumpida con escenas elegidas de manera muy cuidadosa para recordarnos quén es quién en esta historia.

Con pocos personajes y una adecuada elección de los diálogos, al igual que en la relación de Eli y Oskar donde la clave morse juega un rol fundamental en su interacción, Tomas Alfredson logra explotar al máximo el recurso vampirseco incorporando cada arista contenida en el concepto, sobre todo por la melancolía y la decepción a la que están condenados sus protagonistas.

sábado, marzo 13, 2010

El arte del reclamo


Las últimas semanas he tenido una de esas rachas que te hacen reconsiderar cada uno de los pasos que haz dado o que pretendes dar. Una racha que evidentemente afecta mis energías, mi motivación y, por supuesto, mi estado de ánimo.

Como la gran mayoría de las personas, estoy ligado de una u otra manera a un número considerable grandes empresas de éste, nuestro amado país (entiéndase la ironía), y muchas de mis acciones van en función o dependen de la competencia de estas enormes compañías que ganan millones de dólares cada año gracias a nuestra enorme generosidad. Pero reciéntemente, todas estas acciones se han visto truncadas, al menos afectadas, por la incompetencia de personas y la inoperancia de un sistema que gira en torno a la cobranza. Cómo es posible que nos cobren facturas de servicios que no hemos solicitado, que éstas facturas nos lleguen con semanas de retraso y que además NOS AMENACEN con cancelarnos la posibilidad de volver a solicitar el servicio si no pagamos lo que "debemos".

Hasta ese punto se puede argumentar recurriendo al eterno fue un error del sistema, y no darle importancia. Pero cuando el error es sabido y la empresa, que no es un almacén de barrio (y que no se lea de manera peyorativa, al contrario), no hace nada al respecto como esperando ganarte por cansancio (porque esto es un verdadero gallito), es realmente lamentable. No conformes con eso, si los reclamos son persistentes de parte de los clientes no encuentran mejor solución que despedir a sus empleados involucrados, pero siempre a los de ahí abajo, no más arriba del jefe de personal, de bodega, de reparto. Y resulta irónico, pero, por lo general, a medida que más vamos subiendo en ésta escala jerárquica atroz que imponen estas compañías que se dicen moderna, más es la idiocia que encontramos en sus ejecutivos, como si al sumir esos cargos, se olvidasen de manera automática de los procesos que se llevan a cabo en el cara a cara con la gente, las personas, sus clientes. Todo esto, con una nula, pero nula absoluta, capacidad de autocrítica. Sus procesos de selección y entrenamiento del personal pueden no existir, pero la culpa siempre es del empleado que no sabe hacer bien su pega...¿Cómo no se les ocurre explicarles antes lo que tienen que hacer?

Estas últimas semanas he ido de ejecutivo en ejecutivo, escuchando mil soluciones, mil promesas: que mañana; que la próxima semana; que no me van a cobrar, que no me preocupe; que todo se va a anular; que me van a llamar; que me va a llegar un e-mail; que me lo van a despachar; que es la mejor opción; que nunca les había pasado; ¡¡que soy yo el culpable por tener tanta mala suerte!!; que el problema lo tuvo otra oficina, una que está bien lejos...mentiras varias.

Y reclamar no es gratuito, te ganas el odio de las personas que trabajan en esa empresa, como si la entidad fuera un gran sostén en sus vidas, te adjudicas, sin concursos ni sorteos, una fama de bueno para reclamar que no cae bien en ninguna parte, se pierde tiempo, dinero y energías para, generalmente, retirarse derrotado, con las manos vacías. Pero tiene que quedar clara una cosa, aunque no recuperemos lo que perdimos, al menos queda la constancia de que el sistema no funciona, los protocolos no existen, y ojalá que algún día, así como estas grandes compañías nos castigan sin piedad si nos equivocamos o si somos incapaces de cubrir esas impasibles tasas de interés que nos agobian, ellas sean sancionadas de igual manera ante tantas injusticias que quedan impunes ante la apatía, dejadéz e incredulidad de la gente, y que se hacen cada día más frecuentes impulsadas por ejecutivos afectados por la desidia que les genera esa ambición enfermiza y esa indolencia anómala más característica de una calculadora que de una persona.

jueves, enero 14, 2010

Doña Ignorancia, candidata presidencial...

Faltan solamente días para saber quién será el próximo Presidente de la Re-pública de Chile y el último debate entre los candidatos que dirimen esta elección dejó mucho que desear. Partiendo porque no se innovó en los temas abordados ni tampoco en las propuestas concernientes, básicamente, lo mismo que venimos escuchando desde...siempre?

Por otra parte, quedó de manifiesto el desconocimiento de los presidenciables respecto a sus propios programas de gobierno, con respuestas retóricas, poco satisfactorias y llenas de nerviosismo que no hacían más que confundir al interlocutor.

Y por último, las frustradas interpelaciones y constantes interrupciones no le daban al debate la fluidez necesaria, y si a eso le sumamos el interés de los periodistas (no todos, obviamente) por figurar y quedar como el más sagaz de la selección, es un acto realmente desalentador.

Uno puede entender el nerviosismo, la confusión y hasta el fugaz olvido de errores cometidos en el pasado, pero lo que no se puede entender es la ignorancia de temas que ya deberían conocer de sobra. Una serie de debates se han llevado a cabo, las preguntas son siempre las mismas al igual que las propuestas, los programas de gobierno que cada uno presenta son sumamente similares, los clichés sobran, la demagogia escurre, lo vienen diciendo hace años...y así y todo no se lo aprenden! se equivocan! no saben bien qué resuelve cada una de las propuestas! solo saben que están ahí, que para algo van a servir, pero no lo entienden, pero no les interesa.

Mucha gente está disconforme, mucha gente está molesta, mucha gente se queja del sistema, mucha gente ni siquiera sabe bien por qué elige a uno u otro candidato, mucha gente dice que esto tiene que cambiar, mucha gente no vota, mucha otra gente si. Y así estamos, a esto llegamos nuevamente, gracias a la abulia de toda esa mucha gente, gracias por no manifestarse, por no tener opinión, por abstraerse, por no importarles un carajo, por hacer lo que les dicen, por ser cómplices de un sistema que les ruega que se queden así, ausentes, desinformados, absortos en su silencio, enajenados de resentimiento, pero obedientes, fieles de una creencia ajena, de un modismo, un patrón fabricado, un prototipo.

domingo, enero 03, 2010

Luna Nueva

Una votación a través de internet determinó que la saga de Crepúsculo era lo mejor que nos dejaba el 2009 en materia cinematográfica. Un resultado que dista mucho de la realidad y que refleja a una fanaticada de adolescentes que pasó de las mágicas e insistentes historias de J.K. Rowling y "Harry Potter" al romanticismo cliché y muy ad-hoc del amor imposible que plantea Stephenie Meyer entre Bella Swan y Edward Cullen.

En la sala, uno se puede percatar de que para disfrutar la película hay que haber leído los libros, haber visto crepúsculo, tener unos ocho años menos y ser mujer; además de romántico, meloso, cursi, crédulo y hasta un poco ridículo.

Luna Nueva, es una historia sin principio ni final y todo lo que pasa entre tanto no tiene dirección: escenas sin continuidad, peleas injustificadas, abuso de recursos y actuaciones que dejan mucho que desear.

Bella, y sus muy bien definidos rasgos, comienza a cuestionarse la posibilidad de concretar su amor con el pálido y abúlico Edward (una idea de vampiro muy lejana a la planteada por Bram Stoker en la magistral Drácula), debido a las evidentes diferencias que existen entre ellos. Para resolver esto, Bella le pide a su enamorado que la transforme, petición a la cual Edward no puede acceder y decide abandonarla para no verse enfrentado a la decisión de tener que convertir a la persona que ama en una criatura de la noche. Todo muy claro hasta aquí.

En su agonía, la protagonista busca refugio en un nuevo amigo que resulta ser, ni más ni menos que, un hombre lobo. Como víctima de una maldición cambia a un fenómeno por otro, es la determinación de estar rodeada de seres monstruosos y bestias sumamente violentas y sanguinarias a las que no cuestiona ni teme.

A partir de este momento la película se empieza a disparar y se entrelazan historias en escenas que no tienen ni principio ni final. Da la impresión de que hicieron una película de cuatro horas que se redujo a dos con cortes aleatorios y la supresión de elementos que se deberían subentender a partir de los libros.

Adornada con los atléticos cuerpos de los impúdicos hombres lobos (siempre a torso desnudo), la película divaga entre la indolencia de los actores, peleas que surgen de la nada, redundantes coreografías y el abuso de la cámara lenta, como intentado cubrir los vacíos que deja una adaptación que nunca llega a consolidarse.

Una película entonces, recomendable solo para quienes ya la fueron a ver.

domingo, junio 21, 2009

En cuestas!

Ad portas a una nueva elección presidencial, las encuestas se han ido sucediendo incansablemente, viniendo desde diferentes sectores, los resultados son tan variados como sus analistas.

Cada comando presidencial se refiere a las encuestas a conveniencia, y es lógico que así lo hagan, esta es una carrera en la que no existe la mención honrosa, no gana el más honesto ni el mejor compañero, gana quien domina mejor el arte del engaño. Si bien esto puede resultar éticamente cuestionable, es lo que nos gusta, a lo que estamos acostumbrados, no por nada pagamos para que nos mientan, desafiamos la verdad, no por nada ser mago o ilusionista es una carrera rentable.

Hermoso y digno de un país como el nuestro donde todos los ciudadanos participamos activamente para determinar quién regirá nuestro país por los próximos años, las elecciones presidenciales son solo comparables a maravillas como la Teletón, Semana Santa, el Transantiago y la influenza A H1N1. Rarezas que copan la pantalla chica y saturan de caracteres los diarios.

Lo que antecede a este evento multitudinario es probablemente lo más sabroso del proceso. Se puede apreciar claramente como las encuestas van condicionando el accionar de los participantes. Nuevas medidas, contradicciones, apoyos impensados, acercamientos ilógicos y propuestas extremas son solo algunas de las iniciativas que asoman cada semana.

Si bien dicen no prestarle mayor atención, resulta evidente que se lo toman bastante en serio. Podemos encontrar miles de excusas y justificaciones a cada una de las acciones, pero ser inconsecuente para salvar uno o dos puntos porcentuales no me parece digno de alguien que pretende conducir los destinos de un país. Es parte de su trabajo, es verdad, dejar de lado las convicciones propias para responder al apoyo de un grupo, un partido o una coalición, es el envidiable sistema democrático que tenemos.

Claramente es algo que no va a cambiar, pero si es importante que la gente, los votantes en definitiva, vayan tomando en cuenta estos detalles, que si bien pueden parecer ínfimos en esta fase, la mentira es una acción única, el engaño, por mínimo que sea, siempre termina perjudicando a un tercero, que en este caso son las mismas personas que les dan sus votos, un círculo que va creciendo y nos va haciendo caer en una costumbre negativa, en un estado de indiferencia del que somos las únicas víctimas.